El papel de la relación positiva padre-hijo(a) en niños con rasgos de crueldad y falta de emocionalidad

¿Cuál podría ser un enfoque de intervención eficaz en niños que tienen características psicopáticas?  Kochanska y colegas (2013) han centrado su atención en los rasgos de crueldad y baja de emocionalidad (CU), que incluyen bajos niveles de culpa y empatía, falta de respeto por las normas, baja emocionalidad y temeridad. Estas características en los niños son predictoras de varios resultados negativos tales como la delincuencia y problemas conductuales de externalización (por ejemplo escaparse de la casa, problemas escolares, agresión, consumo de sustancias ilícitas). Un enfoque potencial podría ser el alentar el desarrollo de un Enfoque Mutuamente Sensible (EMS) o afecto positivo (por ejemplo alegría y afecto) entre el niño o la niña y los padres. Esta orientación evalúa la cantidad de comportamientos de colaboración mutua caracterizados por calidez, aceptación y apoyo (Kochanska, 1997). El objetivo del presente estudio fue examinar si el tener una relación padre – hijo(a) positiva (EMS o afecto positivo) podría reducir la cantidad de problemas de externalización futuros en niños con rasgos de crueldad y baja  emocionalidad altos.

En la investigación participó una muestra comunitaria de 100 familias biparentales con un hijo(a) biológica de 38 meses. El diseño fue longitudinal con evaluaciones realizadas en un período de 5,5 años. Se observó la interacción de los padres con el niño en diferentes contextos naturalistas (por ejemplo preparando un snack, jugando, elaborando algún objeto manual) entre las edades de 38 y 52 meses con el fin de  evaluar las cualidades positivas de la relación padre/hijo(a). Los evaluadores observaron videos y entregaron una evaluación EMS  global (desde una puntuación baja de 1 hasta una alta de 5) que reflejaba el grado de comunicación, cooperación y emoción entre el niño o la niña y el padre o la madre. También se otorgaron puntajes a las muestras de afectos positivos entre los niños y los padres a través de grabaciones en video. Para evaluar  los rasgos de crueldad y baja emocionalidad se pidió a los padres que completaran el Inventario de Crueldad y Baja Emocionalidad (ICU) cuando el niño tenía 67 meses. En tres oportunidades (a los 67, 80 y 100 meses) se les pidió a los padres que completaran el Intentario-4 de Síntomas Infantiles (Child Symptom Inventory-4) con el objetivo de evaluar síntomas del Trastorno Oposicionista Desafiantes (por ejemplo se enoja con facilidad, se enoja a menudo, se niega a obedecer las reglas, se opone verbalmente a las figuras de autoridad) y el Trastorno de Conducta (por ejemplo: miente a menudo, roba, destruye bienes, es matón, consume alcohol o drogas, se fuga del colegio). En el caso de cada padre o madre se promediaron los puntajes a lo largo de los 80 y 100 meses de manera de crear una medida de problemas conductuales de externalización.

En general los niños puntuaron bajo en crueldad y baja emocionalidad. Los niños varones tuvieron características de crueldad y baja emocionalidad levemente mayores y se engarzaban en mayor cantidad de conductas de externalización que las niñas. Los niños en su totalidad fueron divididos en dos grupos, un grupo de puntajes altos con características de crueldad y baja emocionalidad elevadas y uno bajo que tenían pocos de estos rasgos. Hubo diferentes hallazgos basados en los datos que entregaron el padre y la madre en relación a la predicción de los puntajes de las madres en externalización a los 80 y 100 meses. El grupo bajo en crueldad y baja emocionalidad mostró relativamente pocos problemas de externalización a pesar de los puntajes de los padre en EMS o los puntajes de afecto positivo. Sin embargo, en el caso de  los niños con altos rasgos de crueldad y baja emocionalidad, los mayores puntajes de EMS madre/hijo(a) se relacionaron con una disminución de los problemas de externalización. En el caso de los padres con niños con altos rasgos de crueldad y baja emocionalidad, un afecto positivo mayor compartido por ambos fue predictor de menores problemas de externalización.

Estudios previos han mostrado que es el interjuego entre las características del niño y la calidad de la relación con los padres lo que predice los resultados positivos y negativos. Este estudio sugiere que en el caso de los niños con altos niveles de crueldad y baja emocionalidad una relación altamente positiva entre los padres y los niños disminuye la posibilidad de problemas conductuales futuros. Los niños con altos rasgos de crueldad y baja emocionalidad implican una serie de retos para los padres, pero las formas positivas de parentalidad parecen ser más exitosas que un enfoque castigador. Este estudio examinó una muestra de bajo riesgo y alto funcionamiento en la comunidad. Los niveles de características de crueldad y baja emocionalidad fueron mucho menores que los que se pueden encontrar en una muestra clínica. Sin embargo, la investigación realizada por Pasalich, Dadds, Hawes y Brennan (2011) usando una muestra de mayor de edad de niños varones remitidos a tratamiento clínico por trastorno de conducta también encontró que la calidez de los padres hacia sus hijos se relacionaba con menos problemas conductuales. Las investigaciones futuras debería examinar su las intervenciones parentales que se focalizan en la calidez, las interacciones positivas y los premios son métodos eficaces para el tratamiento de niños con rasgos de crueldad y baja emocionalidad.

Kochanska, G., Kim, S., Boldt, L. J., & Yoon, J. E. (2013). Children’s callous‐unemotional traits moderate links between their positive relationships with parents at preschool age and externalizing behavior problems at early school age. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 54, 1251-1260.

También citados

Kochanska, G. (1997b). Mutually responsive orientation between mothers and their young children: Implications for early socialization. Child Development, 68, 94–112.

Pasalich, D.S., Dadds, M.R., Hawes, D.J., & Brennan, J. (2011). Do callous-unemotional traits moderate the relative importance of parental coercion versus warmth in child conduct problems? An observational study. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 52, 1308–1315.

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